El Urbanito

Crónicas de lo que sucede alrededor nuestro y eventualmente de lo que sucede en mi interior.




Desazón

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Hace algunos días se ha desatado una verdadera tormenta mediática por los recientes casos de plagio que se han detectado en el mundillo literario local. Voces reconocidas como las de Alfredo Bryce Echenique, Rafo León y recientemente Alonso Cueto han sido sindicadas (con pruebas concluyentes) como presuntos responsables de cometer el delito de plagio. En el caso de ABE al haber copiado casi literalmente artículos de opinión aparecidos en diarios extranjeros para publicarlos en su columna dominical de “El Comercio” y en el de Rafo León por haber hecho “copy and paste” de crónicas aparecidas en la sección "Contracorriente" del mismo diario y reproducirlas cuasi textualmente en su libro “Lima Bizarra”. Sobre el caso de Rafo León pueden ver más en la aclaración que hizo ante “El Comercio” y en el descargo que hace en una entrevista televisiva en “La Ventana Indiscreta” .

Tal parece que el plagio se ha convertido en una suerte de deporte nacional. O mejor dicho, se ha practicado desde siempre y lo que esta sucediendo es una especie de reconocimiento público de sus más conspicuos practicantes. A esto ha contribuido en forma decidida la participación acuciosa de algunos bloggers locales que han detectado algunos de los plagios y han documentado extensamente la envergadura de estos. En el interesantísimo blog del morsa pueden encontrar toda una sección destinada a la investigación de plagios con resultados escalofriantes. Y en el blog de Gustavo Faverón encontrarán desde otra perspectiva un análisis ampliamente documentado sobre el caso de Bryce. No solo se trata de Bryce, León o Cueto, también entran en la colada políticos, reconocidos columnistas, sociólogos reconocidos como Ramiro Matos Mar y escritores internacionales como Dan Brown. “Creo en el plagio y en el plagio…creo” fue una máxima acuñada por Luís Hernández para justificar los collages poético-musicales que anotaba en sus originales cuadernos y que al parecer ha sido esgrimida como leit-motiv de cabecera de muchos de los personajes arriba mencionados.

De todos los casos que he mencionado hay dos que me han sacudido personalmente. Uno, el de Rafo León, que fue mi profesor de Lengua en la ESEP y con quien compartimos muchísimas experiencias. Que la persona que te trató de enseñar a usar el lenguaje de una mejor manera termine prestándose de mala forma el trabajo de otros es algo decepcionante. Pero creo que el caso de Bryce tiene una mayor repercusión por la importancia que este tiene no solamente en el campo de las letras peruanas sino en el imaginario personal de los que nos consideramos seguidores de sus libros. Creo que si me hubiesen dicho que mi mujer me sacaba la vuelta me sentiría menos dolido pues puede que ABE no sea el escritor peruano vivo con más talento (MVLL le saca en ese aspecto varios cuerpos de ventaja) pero tiene una característica singular que lo hacía invencible frente a sus pares literarios: es nuestro escritor más querido.

Porque nadie, ni el más racional y escéptico de los aficionados a la literatura podrá negar que se emocionó hasta el tuétano leyendo “Un mundo para Julius”. O que deliró de risa leyendo las desventuras –cuasi autobiográficas del autor- en “La vida exagerada de Martin de Romaña”. En mi caso particular mi favorita es “No me esperen en Abril”, quizá el ultimo trabajo de real valía de Bryce que leí en tres noches insomnes durante un viaje encerrado en mi hotel. Un estilo directo, sin florituras, quizá verborrágico en algunos trabajos pero entrañablemente tierno y desgarrador en la construcción de sus personajes y el armado de sus historias. Que ahora te digan que el autor de algunas alegrías en tu vida tiene las costumbres de un oscuro plagiario da para poner en duda hasta las certezas más inamovibles. Los plagios que ha perpetrado son solo en los artículos de opinión o llegan también a tocar sus novelas más celebradas? Es inevitable plantearse con tristeza estas interrogantes cuando las pruebas presentadas y que son de dominio público son incontrastables y fehacientes.

En los últimos años era evidente que Bryce ya no estaba publicando trabajos a la altura de sus novelas precedentes. Las facturas de una vida llevada por momentos al límite parecían haberse vencido inexorablemente y de eso dan fe algunos testimonios recogidos por amigos y gente que lo frecuentaba. De eso se han aprovechado en los últimos días algunas voces destempladas para satanizar a ABE y desacreditar de plano su valía personal y literaria reviviendo antiguos enconos y rencillas comunes en el ambiente literario local. Quizá, como sugiere Beto Ortiz en su ultima columna de opinión publicada en Perú21 hay que envainar las espadas y en vez de juzgar implacablemente al Bryce literato hay que preocuparse por la salud personal y emocional de un tipo tan querible como Alfredo. Porque uno puede entender muchas cosas en la vida, hasta que los santos caigan aparatosamente de los altares que otrora los mostraban resplandecientes y milagrosos. Lo que no se puede aceptar es que los sigan pateando en el suelo.

Al margen de cualquier carta aclaratoria dirigida hacia el medio donde publicaba creo que ABE le debe unas disculpas públicas al país y a los miles de lectores que además de haberlo leído y seguido durante muchos años aún lo siguen queriendo. Pues como el mismo lo escribió alguna vez, la amistad es entender hasta lo que uno no entiende de los amigos y perdonarles absolutamente todo… aunque joda.


Reflexiones egoístas

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Para recordar a nuestro buen amigo Dragón cuya alfombra mágica ya debe haber aterrizado en el aeropuerto internacional de la moderna metrópoli de Zúñiga – Cañete City, una prueba palpable que la glazomanía no es patrimonio exclusivo de nadie.

Cosas que detesto especialmente en la última semana:

- El desorden y los gritos de los perversos polimorfos a las 06:00 de la mañana. No es una pesadilla ni esta pasando en una película, son mis dos hijos que en vez de prepararse para ir al colegio parece que estan armando una mochila para escalar el Tibet.

-El tráfico, las combis, las movilidades escolares y los atolladeros de las mañanas. Nada como una manejadita de media hora en el tráfico matutino para llegar hecho una bestia a cualquier sitio.


-La gente que se dice las verdades a medias y mantiene la hipocresía como un estandarte. Tanto nos cuesta usar las palabras como bueno, malo, pésimo, horrible, negligente, irresponsable, mediocre e incapaz???

-Que te la agarres conmigo cuando estas con tu período. Aunque el error es a la larga mío por no darme cuenta cuando los nubarrones se van cerrando, la crisis es inevitable y no se me ocurre pegarme un viajecito siquiera a Corochochay

-
A los automovilistas que no les ceden el paso a los corredores y a los ciclistas. Lo miran a uno como un marciano a pesar que estan obligados a parar puesto que los cruces de corredores son en esquinas de pare obligatorio.

-A los escribas anónimos que revisan en forma enfermiza los blogs y dejan comentarios cobardes o se cobran facturas personales como la que le acaban de pasar a Me. En el mundo blogger no todo es color de rosa, también hay una que otra cosita apestosa.

-Al presidente que tenemos y que nos trata como si fuésemos una legión de tarados. Y a los chupamedias que le justifican todo y le festejan hasta las ventosidades, esos son mucho peores.


-A la gente que te atiende y te trata como si te estuviese haciendo un favor. Como la señora de la caja de Ripley que tenía una cara de espanto y a la que provocaba preguntarle (habían muchas niñas incluida mi hija en la cola, así que no se lo podía decir) en tono firme y decidido: “Señora, hace cuanto tiempo que no le meten una buena cepillada?”


-A los que atribuyen una drástica reducción de peso a una liposucción criminal, a una operación de banda gástrica, al estafaché, a las pastillas milagrosas de algun doctor de las estrellas, a una combinación de cien té´s chinos con herbalife´s o al reto pecuniario de alguna cadena de gimnasios donde sale en el “antes” un elefante disfrazado de persona y en el “después” una persona normal que antes había sido elefante. La fuerza de voluntad también existe señores.

- Y por supuesto a los malditos que violan niños, le pegan a sus mujeres o abusan de un indefenso. A los primeros los enviaría al Pabellón Industrial de Lurigancho para que aprendan en la primera noche aquel dicho que reza “el que a hierro mata…”. Para los 2do´s y 3ero´s reabriría “El Sepa” y los pondría a trabajar encadenados hasta morir. Van a ver la de gente que se va a empezar a portar bien.

Mi corazón también ha sabido estar alegre esta semana, ya he dicho que es una suerte de Unidad Vecinal, poco atractiva por afuera y remendada pero con muchísimo espacio para todos en el interior.

Cosas adorables que me han pasado en esta semana:

- Los chicos van felices al colegio. Y yo me quedo más feliz aún todas las mañanas en mi casa. Me falta deshacerme de un par de trasgresores más de mi tranquilidad matutina: la empleada y su aspiradora.

- Una cena inolvidable en “La Gloria”. Era de trabajo, nada romántico ni personal pero hasta la conversación más aburrida de chamba suena a música celestial cuando te comes una impecable “fideuá” en el restaurante de Oscar Velarde.

- Una llamada telefónica de una persona que había desaparecido de mi vida hace muchos años. No sé como me ubicó, casi me caigo de espaldas cuando reconocí su voz en el celular como sí recién hubiésemos dejado de hablar ayer. Nunca terminaremos de entender que nosotros podemos olvidar hasta nuestro nombre pero el corazón tiene una memoria infalible.

- El optimismo que se respira en el ambiente. Hace algunos días, un escéptico total y testigo de cien intentos fracasados de reformar el país como Fernando de Szyszlo declaró que nunca había visto una sensación de optimismo generalizado de la gente en el país y en el futuro. Ojalá que la frase deje de ser un cliché de calcomanía y se convierta en una constante.

- Que me vuelva a quedar mi ropa. Mejor dicho, que pueda volver a entrar dentro de ella sin contener la respiración, dejar abierto el botón principal del pantalón o exhalar profundamente antes de poder cerrarlo. Como decía Hanníbal Smith, me encanta cuando un plan se realiza.

- Alcanzar (en el buen sentido de la palabra) aquel estado de gracia en el que todo te llega al huevo. Nada ni nadie podrán retirar de tu cara aquella sonrisa que te ha dado alguna buena noticia durante el día. Cada día tiene un afán y si llegas a conseguirlo exitosamente, créanme que el resto es silencio.

- El olor de la albahaca fresca descansando recién desbrozada encima de unos inka-tomates acompañados de una mozarella bufalina y aliñados con sal, ajo, orégano y aceite de oliva. También se puede llegar a ser feliz sin engordar.

- Constatar que nuestro cuerpo, por más trajinado y maltratado que este, siempre será una permanente fuente de exploración sensorial cuando se trata de redescubrir el sexo con la misma persona después de varios años. A los que creen que ya han experimentado TODO con su pareja vayan corriendo a Crisol y cómprense el “Kamasutra Ilustrado”. Van a darse cuenta – con fotos, explicaciones y todo - que la patada al foco no es un chiste viejo sino una técnica refinada y placentera.

- Bajar música en la PC con el Panzón. Cuando a veces la edad, el temperamento o la falta de paciencia nos crean problemas de comunicación generacionales la música funciona como un vector estupendo que transmite sensaciones y afinidades comunes. Compartan música con sus hijos y descubrirán el secreto de la vigencia de los Rolling Stones: Les gustaron a nuestros padres, nos encandilaron a nosotros y les encantan a nuestros hijos.

-Sentirme a gusto en mi casa. Para alguien que ha pasado ¾ partes de su vida en la calle es una sensación muy especial comprobar que quedarse tranquilo y tomarse la vida con calma puede ser por demás gratificante. Especialmente cuando eres el único que te haz quedado en casa.


Nos estamos quedando solos viejo

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“Why does it take a minute to say hello and forever to say goodbye?”

Hace varios días tenía dudas acerca del próximo post que debía colgar. Revisaba la lista de asuntos pendientes cuando comencé a sacar la cuenta de la lista de pequeñas y significativas despedidas que se han comenzado a producir en los últimos días. Dragón esta en algun lugar de Cañete haciendo ommmmm, Me se vuelve a guardar por culpa de un office boy despechado (descerebrado no será?) y Truly , la perpetradora de los apapachos y manoseos de derriere más tórridos de la blogósfera ha decidido apretar la tecla de pause pues el mundo real le plantea nuevas y demandantes exigencias. A este paso, el ultimo que salga por favor que apague la luz.

No voy a entrar a analizar las motivaciones personales que han llevado a cada uno a tomar la decisión de alejarse de su blog. Todas, a su manera, son absolutamente respetables y a partir del precepto que cada uno puede hacer con su vida lo que se le pegue en gana podemos inferir por ende que cada uno puede hacer lo que le plazca con su blog. Como ponerlo en el freezer, abandonarlo o cerrarlo según sea el caso. La pregunta que genera esta reflexión es un poco más compleja: Porque se cumple esa famosa leyenda urbana blogger que asegura que más de la mitad de los blogs fenece al año?

Mucho se habla del mundo blogger en los últimos tiempos. Que es el nuevo periodismo, que es la quinta esencia de las nuevas relaciones interpersonales, que los bloggers unidos jamás seremos vencidos amén de mucho mambo yambo que pretende darle un status especial a un asunto que tiene una génesis mucho más simple de la que bastante gente cree: Los blogs son la válvula de escape de gente tímida que tiene la urgencia de decir muchas cosas y no encuentra el vehículo adecuado para canalizar su necesidad de expresión. Señores de la DRAE, les agradeceré registrar esta definición especializada dándole el crédito de la perogrullada a este pechito.

Estoy diciendo algo nuevo? No. Algo polémico? Quizás. Bueno, el que se sienta afectado por ser considerado(a) tímido(a) tiene derecho a quejarse y si quiere lo mandamos a comprar chups en el Jr. Renovación para que demuestre que no es nada tímido. En todo caso voy a afirmar algo más polémico: Los bloggers no somos gente 100% normal o si lo quieren decir de otra manera “somos gente especial”. Recuerdo mucho la primera reuna blogger hace más de un año. No conocía a nadie y entré a un bar en donde había tres grupos distintos de gente. Que como reconocí al grupo blogger? Ni idea, la cosa es que sin equivocación dije “estos son, aquí estan” y en efecto “ellos” eran. Y yo era como “ellos”, claro esta. No es para que se preocupen, ni se empiezen a contar si tienen más de 20 dedos o 2 ojos, simple y llanamente somos diferentes.

Igual pasó en la última reuna blogger. Con el maestro sensei Leuzor estábamos sentados casi junto a la puerta de entrada. Cada vez que alguien que no conocíamos se paraba en el dintel de la entrada oteando el interior del local (después de dar 2 ó 3 pasadas para chequear el asunto, no crean que no nos dimos cuenta) con Leuzor nos mirábamos y sacábamos nuestra conclusión: “Tiene cara de blogger, no tiene cara de blogger”. No fallamos ni una sola vez, dos ojos de loca no se equivocan.

Casi todos además compartimos la misma historia motivacional y de praxis: Fuímos animados por alguien (más bien empujados) para iniciar el blog, en la mayoría de los casos decimos que hacemos terapia o catarsis en este, escribimos cosas que no nos hemos atrevido a decirle nunca a nadie, nos protegemos con un nick o evitamos dar nuestro apellido salvo que estemos tratando con gente que ya conocemos y generalmente nuestra producción bloggera nos termina asemejando al hombre bala de un circo: Salimos de un hueco asomando la cabecita, tomamos velocidad rápidamente , en nuestra máxima altura somos aplaudidos y reconocidos y luego volvemos a descender y allí se acaba el show. Que es lo que sucede entonces al cabo de un año? Es el plazo arbitrariamente establecido en el cual botamos generalmente todas nuestras pepas? O es el límite preciso en el cual debemos parar pues nuestro personaje esta a punto de comenzar a devorarnos?

Difícil establecerlo. Cada persona es un mitin como dijo alguna vez un poeta peruano. Pienso (como ya lo expresé alguna vez) que en algunos casos los blogs llenan un gran vacío comunicacional en una época en donde la gente no tiene tiempo para escuchar sino para ser escuchada. Y a veces la gente completa su cuota de catarsis y ya no tiene más esqueletos que sacar del closet o simplemente ya no tiene la necesidad de hacerlo. Y se va. Sin mucho aspaviento, con una despedida simple en unos casos y grandilocuente en otros, saliendo sigilosamente de un lugar en donde entró sin pedir permiso y en donde a la larga solo será extrañado por unos pocos. El gran hermano blogger siempre tiene gente fresca con hambre de tomar el lugar de los que partieron. Aunque no sea mi manera de pensar debo reconocer que el viejo aserto sobre nuestro carácter prescindible se puede completar así: “Los cementerios, los parques y blogger estan llenos de gente imprescindible”. Igual, como yo soy para algunas cosas un cojudo a la vela (y con viento a favor) extraño a los que se van ,sobretodo cuando las circunstancias de vida y no una decisión propia son las causas que los llevan a alejarse temporal o definitivamente.

Obviamente nuestro tránsito por este ambiente no es tan fútil o egoísta como pareciese ser descrito. Somos sujetos especiales y estos también conocen gente, establecen compatibilidades y afinidades, se enamoran y por supuesto también se jalan las mechas con encono. Como lo he mencionado en más de una oportunidad mi balance sigue en azul, he conocido gente maravillosa y esencialmente buena al margen de cualquier diferencia de pensamiento o preferencias. Y creo que he aprendido a convivir con mi blog. Nunca voy a postear hemorrágicamente como el buen Alfredo quien ya se va por el post numero 1,000 (si es que no ha superado su marca en cualquier minuto, yo a las justas voy por el post 67) y aunque en alguna oportunidad la idea de cerrarlo me rondó la cabeza creo que este blog va a disfrutar de larga vida y por que no, sobrevivirme. Tengo además un par de proyectos relacionados con la blogósfera que estoy trabajando al alimón con otros dos bloggers y que espero finiquitar antes que finalice este 2007.

Creo que si hubiese empezado mi blog hace 10 años hoy engrosaría la lista de victimas de la leyenda urbana blogger. Felizmente, a punto de cumplir 40, asocio al blog con esa ventana que abres cada cierto tiempo para dejar ingresar a tu vida una bocanada de aire fresco: Tú decides cuando abrirla y cuando cerrarla.


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