El Urbanito

Crónicas de lo que sucede alrededor nuestro y eventualmente de lo que sucede en mi interior.




Las cosas que hice mientras no escribía

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Volver a publicar en el blog nunca ha sido tan difícil. No es que llevar diligentemente este espacio se haya convertido en una carga difícil de llevar, tampoco que no estén sucediendo en mi vida cosas interesantes que no merezcan ser registradas y publicadas. Creo más bien que hay momentos en los que somos presa de un inmovilismo absoluto respecto a un tema en particular. A veces perdemos la cuenta sobre la última vez que nos fuimos a bailar, a comer a la calle, a decirle “te quiero” a alguien, a hacer el amor con entusiasta vitalidad o a apasionarnos por alguna actividad en especial. Simplemente dejamos de hacerlo y pronto caemos en cuenta de lo dificultoso que se vuelve retomar tareas que nos eran familiares y sencillas. Y lo dejamos para mañana, para más tarde o en el olvido. Asi se nos pasan la vida, el tiempo y las oportunidades de hacer algo distinto e interesante.

Hoy domingo me propuse romper el silencio del blog. Nos hemos quedado solos con el panzón que esta enfermo y hemos almorzado casi en silencio su dieta desabrida y mi sopa levanta-muertos. Se pone a ver una película para niños y me siento a escribir de una buena vez. Empezaremos por el rol de los padres, tema sobre el que estuve reflexionando a raíz del último fin de semana. Los que me leen saben que no soy afecto a las fechas conmemorativas y la del día del padre no es la excepción. Igual recibo el abrazo de mis hijos, el afecto de mis viejos y no me convierto en el aguafiestas de la jornada. Y observando a mi viejo (un k-ga plan a tiempo completo durante toda su vida) esmerarse en atendernos, en preparar un par de tragos y en tratar de hacer de la ocasión un momento especial juzgo primero (nadie como un hijo para juzgar al padre, a la madre se le venera sin contemplaciones) lo tardías que son las reacciones para humanas para entender las cosas esenciales en nuestra vida. Mi papá nunca tuvo una vida fácil, su padre abandonó la familia a los 7 años y a lo largo de su infancia y adolescencia tuvieron muchos conflictos durísimos entre ellos. Cuando mi abuelo paterno(a quien nunca conocí) falleció mi padre seguía distanciado de él y esa relación amarga le dejó un mal sabor que se tradujo en un tono inflexible y severo en nuestra formación infanto-adolescente. Yo tuve mis peleas con él y a los 22 años dejé de juzgarlo y lo terminé aceptando como era. Hicimos las paces y tenemos una relación estupenda que ha mejorado con los años. A partir de esas experiencias decidí que el propósito básico que debería tener mi labor como padre es no cometer los errores precedentes en la formación de mis hijos. Mantener un hogar estable, apelar a la persuasión y no a los castigos físicos durante su crianza y oficiar de duro y eficaz intermediario en la nada fácil transición entre la casa y la calle. Para otra cosa no servimos los padres en teoría, todas las demás labores son acaparadas o asignadas a las madres en una sociedad que privilegia el rol matriarcal y preponderante hasta nuestros días. Es eso positivo o negativo? Difícil de estimar, desequilibrado en todo caso pues cuan importante sería que los estereotipos que mamamos desde pequeños no encasillen a las madres en roles afectivos que pueden llegar a ser castradores y a los padres en roles utilitarios o de subsistencia que tarde o temprano establecen una distancia entre ellos y los hijos. La diferencia entre efemérides es una muestra palpable de eso; el día de la madre es cuasi una fiesta nacional con influencia en la economía local, en los temperamentos familiares (los eternos líos de adonde toca ir este año) y que se celebra con mucha antelación mientras que el día del padre es un día gris que transcurre sin mayores aspavientos. Curiosa contradicción de una sociedad machista en donde el hombre es relegado a un papel secundario.

Las divagaciones paternas fueron importantes y me sirvieron para sacar algunas conclusiones que espero tengan carácter de valederas. Time will tell.

Pero a eso no me he dedicado exclusivamente en las últimas dos semanas. Terminé de leer un libro que tenía pendiente de Paul Auster. “Brooklyn Follies” es, en palabras del propio autor “una elegía a una forma de vivir que fue borrada de un plumazo el 11 de Setiembre”. El protagonista es Nathan Glass, un sobreviviente del cáncer y de un divorcio que escoge Brooklyn como base para desarrollar un singular proyecto literario (“El libro de las locuras de los hombres”) con el que espera darle un nuevo sentido a su vida. Poco a poco –y con la ayuda de algunas variables siempre presentes en Auster como el azar, los personajes entrañables y los caprichos del destino- descubre que a los 60 años la vida tiene tareas y placeres pendientes para él. Una prosa ágil, sin diálogos atosigantes y salpicada de referencias a los grandes nombres de la literatura norteamericana asi como de reflexiones personales en un registro inusualmente optimista. Y un libro muy recomendable para los que aún tienen la esperanza de pensar que en USA-y en este mundo- no todo esta perdido. Yo lo disfruté mucho y me sentí imbuido de la mística del protagonista para seguir intentando recopilar mi crónica pendiente de desvaríos personales y ajenos.

He visto también incontables películas en el cable (traten de ver una película argentina con Gastón Pauls titulada “La suerte esta echada”, no me he reído tanto hace varios años) y me sigo quedando dormido en el mueble para despertarme a las 2 de la mañana y entrar sonámbulo y con la espalda tronchada a mi cama. Eso sí, a pesar del frío me sigo despertando temprano para salir a dar mis vueltas al Pentagonito y reírme un rato con las ocurrencias de las tías afanosas.

Aunque no he escrito en mi propio espacio he seguido blogeando. Veo que algunos bloggers persisten con distinto método y resultados disímiles en el esfuerzo de seguir empujando el carro. Como es natural algunos tiran la toalla por respetabilísimas razones, como si quisiesen dejar constancia de aquel aserto que establece que ninguna vida es tan interesante para registrarla de manera tan seguida. También he ordenado mi correo electrónico y he armado directorios,carpetas y separado las direcciones con criterios meramente afectivos. He borrado correos que ya no uso y personas que ya no van a aportar nada bueno. Y le he escrito a personas que extraño y que optan por establecer largos y comprensibles silencios.

Y dentro de lo ajetreadas en actividades y labores que han sido estas dos semanas también ha habido tiempo para husmear en sitios simpáticos donde se puede comer muy bien. En “La Onceava” (San Ambrosio cdra.4, Barranco, a dos cuadras de la Plaza Butters) he comido un arroz chaufa de conchas negras incomparable. La cebichería “Mi Barrunto” en el corazón de la "Rica Vicky" ha pasado de ser un hueco de poca monta a un huarique con platos muy bien puestos y presentados. Recomendable el Chopp de leche de tigre, lo deja a uno más afilado que cuchillo de matarife.

Como ven han sido tiempos de reflexión, acción y diversión. Y aunque todo este cóctel encierra muy bien camuflados algunos destellos de aquello que podemos definir como felicidad en el balance la suma de todas estas cosas hacen que a uno se le pase de manera más placentera la vida. Al final de eso se trata no?


El polvo de mi vida

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N.R. Este post fue publicado en "El Marinovio" en Marzo del 2006.Lo reproduzco a solicitud de un par de bloggers que sabían de su existencia y no habían tenido oportunidad de leerlo.

Muchas veces hemos mencionado la frase”el amor de mi vida”. Nos han preguntado también en más de una oportunidad - como no - por “el amor de nuestra vida”. Hemos proclamado también al influjo del licor, la emoción o atrapados por una sensiblería genuina e impoluta que la persona con la que nos vamos a casar o hemos elegido”definitivamente” es… bueno, ya saben que. Le hemos dicho a alguien, en un postrero –y en la mayoría de los casos inútil- esfuerzo por retenerla o impedir que se aleje, que ella y nadie más que ella es el amor de nuestra vida.

Quise, desde mi perspectiva personal, tratar de definir que características podía encerrar una persona para ser considerada no solamente como la mejor, la más preparada, la más correcta, nuestra alma gemela etc. etc. sino simplemente ser catalogada como el afecto definitivo de nuestra existencia. Y mientras divagaba en disquisiciones relacionadas con el amor, la vida y las relaciones humanas, me asaltó una duda inmensa que terminó siendo materia de este post: Quien es el polvo de mi vida???

Una pregunta, muy pero muy difícil. Especialmente para nosotros, los hombres, que tenemos una memoria bastante frágil para albergar detalles, precisiones, circunstancias, frases y alguna otra característica que pueda configurar o definir a un encuentro como especial, único y diferente a los demás. De acuerdo al famoso estereotipo, tampoco tenemos las mismas prioridades pues según este, la mujer ofrece sexo cuando lo que en realidad anhela es amor y el hombre ofrece amor... cuando en realidad lo que anhela es sexo. Peor aún, si tenemos en cuenta que siempre hemos sido sindicados como seres egoístas, desprolijos, sexistas y poco considerados con nuestros pares femeninos; fama que algunos faunos olvidables e innombrables han contribuido a crear y difundir, cabe aclarar.

Dejemos por una vez los estereotipos a un costado y empecemos por aclarar que no hay nada peyorativo ni denigrante en tratar de establecer cual ha sido nuestra relación sexual más satisfactoria, o quien ha sido la amiga, marinovia, plancito , manjar prohibido ,enamorada , esposa o eventual desconocida que ha pasado a la posteridad como la fémina que nos brindó no solo una experiencia vital inenarrable(y a veces irrepetible) sino que se hizo de un lugar especial en nuestra memoria y de alguna manera en nuestro corazón. Sobretodo porque esta pregunta responde más a una introspección que a una pregunta de encuesta. (Aunque como se verá líneas abajo tuve que hacer una mini-encuesta para poder enfocar mejor el tema a partir del análisis de la importancia que los hombres y mujeres le dan al tema).

Para poder tener una idea de la relevancia que ese tema tiene en el imaginario masculino y femenino, hice una encuesta mixta a 4 hombres y 3 mujeres. A todos les dije que la pregunta era para un artículo y bajo la promesa de hacer todo anónimamente me respondieron las 3 mujeres y solo 3 de los hombres, todos conocidos(as) o familiares, allí van las respuestas (Nombres ficticios, personas reales):

1) María, 52 años, ama de casa, divorciada: “Porqué siempre tienes que estar preguntando tonterías, desde chiquito siempre haz preguntado lo que no debes. Ni se te ocurra poner mi nombre porque te friegas conmigo. Hay una relación inolvidable en mi vida, fue mi primer enamorado, estuve con él desde los 16 hasta los 20, me llevaba como 5 años y nunca nadie más me ha hecho sentir como él, ni siquiera el imbécil de mi ex -marido” (N.R. Ex - enamorado, donde estés, llama a esta tía y dale el jarabe del Dr. Troncoso pues no la aguantan ni las ánimas benditas)

2) Carlos, 35 años, abogado, casado con costumbres de soltero: “Puta mare ´on, no vayas a ser como Bayly que le tira dedo a toda su family y su viejo le quiere meter plomo. Ya, te cuento, cuando mi mujer salió en cinta, tuvo que estar en cama como 3 meses y no la podía ni mirar. Y no vas a creer que me voy a pasar siquiera un mes mirando el techo no? Así que justo en la oficina había una practicante que había llegado de Trujillo y la pusieron a mi cargo. Un par de invitaciones a almorzar, promesas de ascenso y un regalito de por medio y la chica cayó. 22 añitos, un culito hecho a mano, todo en su sitio y que manera de cachar la condenada. No estaba selladita, parece que había tenido su enamoradito del barrio, pero esta es una diosa, me hace todo, hasta se toma su cerelac con cañita y si por ella fuese que se joda la especie humana, no perdona ni una gota comparito, ja, ja, ja, ja, es un polvazo!!!!!!!!!!!” (N.R. Este cromagnon, aunque no lo crean, es uno de los abogados tributaristas más talentosos del país. No digo más)

3) Carmen, 27 años, anfitriona de casino, un CUERAZO: “Oye, no sé porque te tengo que contar estas cosas, a ver, sólo porque eres mi amigo ah, bueno, hay un chico que fue conmigo al Instituto y me comenzó a enamorar. La cosa es que estuvimos enamorados tres meses y a partir del 4to mes ya hacíamos el amor. Yo no era virgen, pero nadie me había hecho ninguna de las cosas que ese chico me hacía. Era alguien muy especial, me hacía sentir bien, me trataba con mucho cariño, me sentía una mujer deseada, querida y amada” “Y que paso con él”, le pregunte, curiosísimo yo.”Me enteré que tenía un hijo y lo dejé, pero hasta ahora lo extraño”(N.R. Que lástima que soy casado Carmen, me hubiese gustado explicarte algo acerca de competitividad comparada)

4) Javier, 42 años, economista: “Oye bandido, me vas a dar un % de las regalías si vendes mi historia. No te rías pero lo que vas a escuchar es cierto, yo he sido miembro del Opus Dei desde la universidad y nosotros siempre fuimos instruidos con mucha firmeza en la importancia de llegar castos al matrimonio. Conocí a mi mujer en la obra y ambos llegamos inexpertos al matrimonio. Nuestra primera noche fue muy especial, estábamos muy nerviosos, yo había visto algunas películas con amigos y tenía una noción del asunto pero ella tenía mucho miedo. Al final, con algunos tropiezos, las cosas funcionaron. Lo único malo es que el goce duró poco pues ella se cuida con el método del ritmo y parece que la actividad sexual le creó una alteración del biorritmo, sacó mal su cuenta y salió embarazada al toque. Hoy nos reímos de eso, hasta nos sentimos ridículos por nuestra torpeza inicial. En conclusión, el polvo de mi vida es mi mujer, que a la sazón, es el amor de mi vida” (N.R. Este es más sano que un vaso con leche, más bueno que Lassie, un buen tipo, que duda cabe).

5) Alberto, 72 años, jubilado: “Nunca me habían preguntado antes por el polvo de mi vida. Yo a todas las he querido por igual, mientras estaba con una mujer, era la única en mi vida y la hacía sentir como una reina. Y creo que todas me quisieron a su manera y me dieron lo mejor que tenían. Mucha gente piensa que las mujeres de ahora son más liberales en temas sexuales que las de antes pero creo que se equivocan. Las mujeres ahora son más desenfadadas, más liberadas quizás, pero cuando escucho a mis nietos hablar de lo que hacen con sus enamoraditas, me da risa, hablan como si estuvieran inventando el mundo y por despreciar el pasado no se dan cuenta de todo lo que podemos enseñarles. A mí me desvirgó una matrona iqueña que también había desvirgado a mis dos hermanos mayores. Me trató con mucho respeto y consideración, me explicó muchas cosas que no sabía y me enseñó otras tantas que me servirían más adelante. Creo que hubiese sido interesante que esa pregunta se la pudieses haber hecho a ella no???” (N.R. El tío me dejó mudo, medio confundido y encima me la pateó de taquito adonde la tía que debe estar no solamente jubilada sino también publicada en la ultima página de la sección A del Comercio)

6) Karina, feminista convicta y confesa, 45 años: “Mucha gente piensa que las feministas somos personas asexuadas, mandonas y poco afectas al equilibrio en los temas de pareja. Eso no es cierto, lo que pasa es que nos hacemos respetar y eso no les gusta a los hombres. Yo, precisamente, no guardo el mejor recuerdo de cama de un atleta sexual sino más bien de un amigo que no era muy bien dotado que digamos pero que me trató muy tierna y amablemente. Conversamos mucho, se preocupó de que yo llegue al orgasmo y se disculpó al final a causa de su relativa inexperiencia. Lo abracé y lo quise mucho esa noche, sentí que por primera vez alguien se había preocupado por mí y no me habían usado simplemente como a una muñeca de jebe”(N.R. Yo también la quise mucho a Karina luego de que me confesó su vivencia, no las tenía en buena estima a las feministas pero debo reconocer que nuestras perradas masculinas son el mejor caldo de cultivo de los resentimientos femeninos y del activismo feminista).

Bueno ya no quería seguir convenciendo para continuar preguntando. Sentía que estaba invadiendo un terreno muy especial, un huerto cerrado, en palabras de Bryce. Pues no se trata solamente de una pregunta simple y llana, la cual luego de respondida puede dar paso a otra interrogante u otro tema. Es algo que nos deja pensando, que activa resortes ocultos del pasado que nos llevan a recordar, evocar, sentir , reír ,comparar y pensar generalmente en una persona que ya no esta con nosotros y en una vivencia generalmente irrepetible.

Algunas conclusiones al vuelo (que no se entiendan como generalizaciones por favor)


- A la gente le sigue costando hablar abiertamente de sexo, sobretodo en temas tan específicos


- Para las mujeres, la relación sexual siempre es importante, nunca guarda el registro pasajero que muchas veces le impone el hombre, así se trate de una relación eventual.


- La mujer siempre valora el buen trato como un factor de relevante importancia a la hora de clasificar en el ranking a los más cumplidores dentro del ring. Ojo, con esto no quiero decir que privilegia trato sobre experiencia sino que las valora en una forma distinta al hombre y les da un balance a ambos factores.


- El hombre, al contrario de sus contrapartes femeninas siempre recuerda el placer puro y duro con especial predilección sobre otros factores considerados secundarios. Y en países machistas como el nuestro admira a la mujer con pericia en la cama…siempre y cuando no se trate de su mujer, generalmente (no siempre, felizmente) la mujer es para cumplir y punto.


- Cuando la gente es preguntada acerca del amor de su vida, generalmente la respuesta es inmediata. Si cambiamos la palabra “amor” por “polvo”, la respuesta no solo toma tiempo (en la mayoría de los casos, con excepciones como la gente que si guarda vívidos recuerdos o la del abogado salvaje que se esta chifando a la practicante) sino que provoca una verdadera eclosión de sensaciones a la que mucha gente no es particularmente afecta sobretodo si se trata de una persona con la que ya no estamos.

Bueno, podemos seguir sacando conclusiones interminablemente. Por allí no va a faltar alguien que diga “este pendex se ha explayado de lo lindo en el tema pero no dice tampoco cual es el talco de su vida”.

Tranquilidad gente, que llegó el 4to amigo para salvarme. Transcribo el correo, el cual suscribo y apoyo al 150%:

“Oye pelotudo, siempre tan oportuno para preguntarme tus cojudeces, justo cuando estoy en la reunión del Kindergarten de Tania. A ver, el polvo de mi vida. No es mi mujer, tampoco quien te imaginas. El polvo de mi vida… es el que todavía no me he tirado. Y no me vuelvas a llamar para preguntarme cojudeces, pajero” (N.R. Mi buen amigo me hizo sentir joven nuevamente, hacía tiempo que no me decían pajero)

El polvo de mi vida, el que todavía no me he tirado, eso se llama tener confianza en el futuro .O en sí mismo, o en el destino,o en el Viagra, en el orden que quieran no?

Y cual es el de ustedes?


Visitas y encuentros

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Chincha Mon Amour

Por fin me decido a escribir este post. Advierto que es extenso y que como compensación tiene algunas figuritas. Lo que sucede es que por efectos de la procrastinación, la falta de tiempo y unas huevas alucinantes para escribir en el blog hace dos semanas que no publico nada. Y eso que además de los temas pendientes se me habían ocurrido otras ideas y me han pasado un montón de cosas pero en fin, aquí estamos para contarles lo que ha pasado en estos últimos días.

El fin de semana antepasado me fui a Chincha con la familia. Debería decir que me fui con la familia…a ver al “familión”. Voy dos o tres veces al año por temas netamente laborales pero esta vez y atendiendo a una sugerencia del padre de uno de los compañeros de clase del Panzón que es de la familia Cilloniz nos organizamos para ir en compañía de 8 familias más a pasar un fin de semana en la Hacienda San Jose. Me imagino que muchos deben conocerla, un sitio que además de rezumar leyendas e historia oculta un triste pasado de esclavitud e injusticia detrás de la bucólica imagen que ofrece al visitante.

Pero hoy no vamos a hablar de historias de catacumbas, esclavitud, piratas y resentimientos. A pesar que algun gracioso me puso “Belmont” hace varios kilos (“Ve-el-Mondongo que se maneja) no soy un seguidor del hermanón pero si me considero un optimista y mi visión de Chincha será esta vez positiva. Debemos empezar mencionando que el boom económico del Perú tiene su mejor exponente en el sur chico y medio del país (desde Mala hasta Ica). Chincha no es la excepción y uno ve la prosperidad de las agroindustrias reflejada en el cambio experimentado en las urbanizaciones, los hábitos de consumo y en el mejoramiento de algunas vías. Para llegar a la Hacienda San Jose por ejemplo antes había una trocha infame desde el distrito del Carmen. Hace poco más de un año hay una pista impecable que hace del camino una experiencia placentera. Y haciendo uso de esa facilidad una vez instalados en el Hotel decidimos darnos una vuelta por el centro poblado de “El Guayabo”, vecino del no menos famoso distrito de El Carmen. “El Guayabo City”, como lo denominan irónicamente algunos lugareños es una muestra de la laxitud y el relajo en el que algunos pobladores deciden incurrir para escapar del tedio de la dura faena del campo. Un pueblo que en determinadas horas es un hervidero de pelos ensortijados y caras alegres y que en otras horas parece una ciudad del lejano oeste que acaba de ser abandonada. Y que se puede hacer en “El Guayabo”? Ir donde “MamaIné” pues, no faltaba más. La señora Maria Inés es una cocinera negra que trabajó durante muchos años en restaurantes y eventos cocinando para que otros cosechen elogios y billetes. Un día se cansó y decidió abrir en el frontis de su casa un restaurante donde la carapulcra, la sopa seca, el seco con frijoles, el cau cau, el frejol colado y el dulce de camote reinan para beneplácito de los visitantes. N y los chicos vieron el dato en “Tiempo de Viaje” y la verdad que la recomendación no pudo estar mejor. Comida casera, la dueña del lugar es muy simpática y poco a poco esta comenzando a hacerse conocido el sitio. Los precios son cómodos y la sazón… que les puedo decir, nada como la cocina criolla hecha por manos negras, son únicas e irreemplazables.

Agradeciéndole a Rafo el dato y a MamaIné el almuerzo regresamos al Hotel a descansar en la terraza y a zambullirnos en la piscina con los perversos polimorfos. Unos pisquitos, otros traguitos con los demás papás que fueron llegando y a eso de las 7 de la noche todos estaban sazonados y con hambre para atacar un buffet de pastas y el espectáculo de música negra donde grandes y chicos participan.

La pasamos muy bien y a cierta hora lo único que me provocaba era meterme al sobre para dormir a pierna suelta. Propósito inútil pues en el pueblo vecino de San José recién comenzaba la fiesta de una señora que cumplía 70 años y habían decidido armar un tónico a toda mecha con misa previa, cohetones, un grupo tropical-andino y todas las parranditas de Abencia Meza y Sonia Morales (pistolazos incluídos).Y asi, entre imprecaciones de infidelidad, amenazas de amor eterno y wiskiti wiskitis electrónicos a todo volumen amaneció el Domingo. Lo tomé como parte del folklore local y seguimos para adelante. Luego del opíparo desayuno buffet (que incluye huevos revueltos, tamalitos y tacu-tacu amén de todos los demás chiches usuales) nos fuímos en un remolque tirado por un tractor de paseo por el campo hasta El Carmen.

Sembríos de algodón, espárragos, maíz, más algodón, todo crece y florece en Chincha bajo un sol esplendoroso.

Llegamos al Carmen y como no podía ser de otra manera teníamos que parar en la casa de la familia Ballumbrosio.

Allí estaba don Amador, medio postrado en un mueble pero dirigiendo con gestos, ademanes y algunas palabras a la prole para preparar el espectáculo que le dan a todos los visitantes. Uno arma su grupo, se sienta y comienzan a salir luego del saludo y presentación, todos los descendientes de Don Amador a zapatear, a cantar, a recitar décimas y a bailar cimbreando cinturas como las buenamozas que salen en las fotos. Y a pesar que uno de los integrantes del grupo anfitrión estaba bajo los efectos de una resaca descomunal se terminó armando el baile con todos los presentes, el que no se deja contagiar por el ritmo es sordo o marciano.

Regresar de nuevo al Hotel por los campos a ver rostros amables y manos que lo saludan a uno con alegría a pesar de no conocerlo y de saber que a lo mejor no lo van a volver a ver nunca más. De vuelta en el Hotel decidimos echarnos un piscinazo antes de la última actividad programada: un almuerzo criollo bailable como fin de fiesta.

Y seguimos comiendo, aprendiendo a tocar el cajón y bailando para acelerar la digestión. Al final del almuerzo-espectáculo el vocalista invita a todos a bailar y luego comienza a improvisar cantando” Yo quiero tener un millón de amigos…y que cada uno me dé un sol”. Decidí quedarme en la mesa riéndome de las ocurrencias del conjunto y meditando sobre el porque el ritmo y la música negra son tan contagiantes. Y reparé en que esa vinculación automática no tiene otra explicación que aquella teoría científica que establece que TODOS venimos de allá pues en África se originó la raza humana.

Asi que ya sabes. Si no tienes de Inga, tienes de Mandinga. Y si no tienes de ninguno de los dos hazte ver, debes ser pariente de ET o familiar de Sixto Paz.

El Club de Tobi

Como adelanté en el post anterior y ya han relatado el buen Lennon y Tragón el viernes pasado nos fuímos al Encuentro de Otani. Debo reconocer que si bien recomendé el lugar la reunión fue una iniciativa de Allan. Ya en la reunión blogger de febrero me había dicho para juntarnos a hacer algo y habida cuenta que con Tragón teníamos un almuerzo pendiente decidimos hacer un petite comité el viernes pasado. Es menester confesar también que ni Allan ni Tragón figuraban en mi lista de tarjetas navideñas y que nos conocíamos poco. A pesar de eso apenas nos sentamos la conversación comenzó a fluir en forma automática. A la par que empezamos a saborear unos caracoles ESPECTACULARES (y un tacu tacu sobre el que no decidíamos si meterle el tenedor o sentarnos encima por lo bueno que se veía) empezamos a intercambiar opiniones sobre cine, nos enteramos de los devaneos cinematográficos de Tragón con l@s tr@c@s y las anécdotas sabrosas y las confesiones inesperadas iban y venían de todos lados. Que porque llevas ese nick, cual es la opinión sobre tal o cual flaca, algunas historias de desencuentros y una que otra sorpresa develada al influjo del pisco.


Tragón amenazó con abandonarnos al terminar la primera botella de pisco pero al hacerle probar la segunda se atornilló a la mesa y no se movió hasta que el pisco termino de meterse entre nuestro pecho y espalda. La verdad, luego de las 4 cervecitas y las dos botellas de pisco ya estábamos “Moby Dick” y decidimos acercarlo a Tragón a Barranco a fin de hacer su recorrido menos largo. Ya en el auto de Allan comenzamos a comportarnos como universitarios pues empezamos a corear a grito pelado una selección de valses criollos adaptados al son cubano. Que sufra mucho pero que no deje de bloggear, ódiame por el Messenger, yo te lo pido, Jose Dragón el plebeyo, el hijo del pueblo e ídolo del club de fans y que sufriendo esta esa infamante ley de amar a una chibola siendo un viejonazo el. Y asi seguían saliendo los valses de la voz de Andrés Lobatón e iban siendo transformados a nuestra curiosa realidad. Entonado por los valsecitos que no han muerto ni seguirán muriendo el trío decidió (porque yo no obligo a nadie a nada, solo sugiero amablemente) empujarse una ronda de capitanes en el histórico Juanito. A esas alturas ya estábamos más movidos que Miguelito Barraza a las 3 de la mañana y el ídolo del pueblo tenía que salir a finiquitar un asunto pendiente. Me quedé con Lennon y ya ni me acuerdo que seguimos tomando. Si otra ronda de capitanes, creo que una jarra de chelas, la cosa es que a eso de las 19:30 (8 horas después de iniciado el almuerzo) decidí abandonar el barco pues había prometido llegar temprano a casa. No me acuerdo de más ni me acuerdo en que terminó el buen perrito. Solo me acuerdo que la pase espléndidamente y que usando un ejemplo que Julio Ramón Ribeiro usó para las mujeres puedo decir que la mejor distancia para conocer a la gente es la de la conversación.

Ahi me ven despues de todo el laberinto,para que vean que no terminamos dando de botes por allí.


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